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una web en dos idiomas, bien hecha

una web en dos idiomas, bien hecha

La mitad de tus clientes en España juzgarán tu web en español, y una parte del resto en inglés. Así que "ya añadimos el otro idioma más adelante" se convierte, en silencio, en "la mitad de nuestras visitas se llevan la versión peor". Hacer dos idiomas bien es una de las cosas que más nos importan — y casi nunca es tan simple como pegar una traducción encima. Esto es qué pinta tiene bien hecho de verdad.

qué no es bilingüe

No es Google Translate detrás de un menú de banderitas. La traducción automática te da un texto técnicamente correcto y emocionalmente muerto — calcos, frases tiesas, chistes que caen a plomo. Y peor: a menudo traduce lo que nunca debería traducirse: los nombres de tu producto, tu voz de marca, los giros que te hacen ser tú. Una visita huele un texto autotraducido en una frase, y se lee como "no se han molestado de verdad".

adapta el significado, no las palabras

El buen trabajo bilingüe trata un idioma como fuente de verdad y adapta el otro — lleva el significado al otro lado, no las palabras. Escribimos en inglés y luego lo reconstruimos en español de España natural: informal, cercano, con los anglicismos que de verdad usamos (web, app, briefing, demo) en vez de cambios literales torpes. El español debería sentirse como si se hubiera escrito primero, no pasado por una máquina. Misma voz, mismo guiño — otro idioma.

Hay cosas que a propósito no se mueven. Un gesto de marca sigue siendo él mismo en todos los idiomas; localizas el mensaje alrededor, nunca el nombre.

lo que a Google le importa

Dos idiomas bien hechos son también un trabajo de SEO, no solo de copy:

  • un idioma real para la página — el marcado declara en qué idioma está, para que los buscadores (y los lectores de pantalla) no tengan que adivinar.
  • las señales correctas para que Google sirva la página en español a quien busca en español y la inglesa al resto, sin que las dos compitan.
  • un selector que persiste — eliges idioma una vez y la web lo recuerda, en vez de devolverte al de por defecto en cada clic.
  • las dos versiones de verdad indexables — no escondidas tras JavaScript que los rastreadores nunca ejecutan.

Falla en esto y o no posicionas para nada o partes tu propia autoridad en dos. (Es primo hermano de hacer que tu web se pueda leer siquiera.)

un selector que respeta a la visita

Los detalles del front también importan: un selector de idioma siempre visible, que cambia al instante sin recargar entera, que adivina con cabeza desde el navegador la primera vez y luego honra tu elección. Cosas pequeñas, pero son la diferencia entre "esta web habla mi idioma" y "esta web tolera mi idioma".

Entregamos todo en inglés y español de serie — esta misma web incluida, y la plataforma bilingüe que montamos para ims, donde los cursos, la reserva y el checkout funcionan en los dos. Porque aquí en España, un solo idioma siempre es solo media audiencia.

Dos idiomas, los dos de primera, ninguno de relleno. Esa es toda la idea. 👋

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